Cualquiera que haya estado en Egipto o incluso que haya visto algún documental de La 2 sobre El Cairo y las pirámides sabrá que esta historia es una pequeña-gran locura, una aventura que perfectamente podría haber terminado en la cárcel, o aún peor. Naturalmente, está prohibido escalar estos tesoros de la Humanidad. Nadie con sentido común lo haría. Pero estos chicos rusos viven más cerca de la osadía que de la sensatez.

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Alguien que dice llamarse Mister Marat y dos de sus amigos parecen expertos en subir a los edificios más inaccesibles del planeta para, desde allí, mirar y fotografiar el mundo. En sus blogs muestran imágenes captadas desde incontables miradores, siempre desde terrazas de difícil acceso. O aparentemente imposible, como en este caso.

Los tres fotógrafos rusos habían organizado un pequeño viaje por los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, y, en algún momento, tuvieron la idea. Mister Marat había pasado por El Cairo cuando tenía doce años. Ahora tiene 21, y, según parece, entre una y otra visita nunca pudo olvidar la belleza de estas tumbas faraónicas. Decidió probar sus fuerzas, y su suerte. Y sus compañeros le siguieron.

Uno de los tres fotógrafos escaladores relata así lo ocurrido: “Para subir a la pirámide, nos quedamos cinco horas escondidos después de que se hubiera ido el último turista. Tiritábamos de frío. Trepamos por las losas de piedra de uno de los edificios más antiguos de la humanidad mientras escuchábamos el eco de la oración en Giza, y sin darnos cuenta estábamos en la parte superior”. Tardaron unos veinte minutos. ”Fue agotador, pero la idea de que íbamos a presenciar algo espectacular nos empujó hacia adelante”, ha dicho uno de los amigos a la CNN.

Mister Marat expresa  con más detalle sus sentimientos en su blog: “Todo este tiempo disfrutaba del momento. El corazón latía con fuerza a punto de cumplir mi sueño más grande. Me quedé sin palabras. Mis ojos vieron lo que tanto quería. Sentí una alegría escalofriante, la felicidad absoluta, pero al mismo tiempo, el miedo de que pudiéramos quedar atrapados. Fugaces momentos de felicidad…”.

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Los tres amigos rusos volvieron a casa, y ahora cuentan satisfechos el vértigo de su peligrosa aventura, esos minutos de miedo, a solo unos cientos de metros de la policía egipcia.

Fuente: http://abcblogs.abc.es/